En medio de crisis internas y externas, el comandante del ejército está tratando de unir a los militares y predicar el legalismo. Para eso, el general Tomás Paiva envió una orden interna para “fortalecer la cohesión” y valorar a la “familia militar”. Las medidas incluyen un esfuerzo por disipar la imagen de que el Ejército actúa al margen de la ley y, con foco en los rangos inferiores, estudiar una propuesta de aumento salarial para los militares.
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Militar investigado
Militares de diversos rangos, desde sargentos hasta oficiales generales, de las Fuerzas Armadas, pero especialmente del Ejército, son investigados por sospechas de corrupción y malversación durante y después del gobierno de Jair Bolsonaro (PL). Entre ellos: el Teniente Coronel Mauro Cid, el General de Ejército Mauro César Lourena Cid, el Almirante de la Armada Bento Albuquerque, el Primer Teniente de la Armada Jairo Moreira Da Silva.
Análisis:
El Ejército ha recibido numerosas críticas por la implicación de altos oficiales en el gobierno de Jair Bolsonaro (PL); por su accionar frente a los campamentos que solicitaron un golpe militar; y, más recientemente, por la participación de miembros de la Fuerza en casos de corrupción investigados por la Policía Federal. Según los expertos, la orden emitida por el general Tomás Paiva tiene como objetivo solucionar los grandes problemas derivados de tales hechos. Uno de ellos es un problema interno. La aparición de decenas de militares en las investigaciones de la Policía Federal y en el CPI del 8 de enero, además de las críticas a la disparidad de beneficios entre rangos, la máxima dirección del Ejército se dio cuenta de la necesidad de aumentar la satisfacción de los militares: al proponer un aumento en los salarios de los militares; mejorar el Sistema de Salud del Ejército y el Sistema de Colegios Militares; y aumentar el número de viviendas para los militares. La segunda cuestión a resolver se refiere a la imagen de la Fuerza, degradada por los crímenes y las manifestaciones de los agentes. Ese sería el caso del teniente coronel Mauro Cid, ex colaborador de Bolsonaro que lleva más de tres meses encarcelado, y del coronel Jean Lawand, que alentó un golpe de Estado contra Lula. Para revertir la situación, el Ejército busca crear directrices positivas. Una forma sería crear una asociación nacional de “amigos del ejército brasileño”, para permitir el “diálogo con personalidades y autoridades civiles”. En este sentido hay un esfuerzo por mantener la disciplina interna. Por otro lado, la falta de sanción por parte de la justicia militar a los militares involucrados en los hechos antes mencionados, incluso si son sancionados por la justicia común, podría reforzar la idea de que, ante los ojos de sus superiores, sus actitudes eran justificables/aceptables. .



