Considerado un punto de encuentro para la vida nocturna en Río, Botafogo, ubicado en la Zona Sur de la ciudad, alberga numerosos bares, escuelas y tiendas. Sin embargo, el barrio La ciudad ha estado lidiando con la inseguridad. Los consumidores de drogas, en particular los adictos al crack, deambulan por las calles, alarmando a los residentes y consumiendo la sustancia abiertamente en las aceras.
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Tensión en las calles
Los residentes denuncian que algunas calles se han vuelto extremadamente peligrosas, con consumidores de drogas actuando de forma errática y amenazando a los transeúntes. Este creciente temor e inseguridad también ha afectado a quienes trabajan en el barrio. Un vendedor de frutas de 52 años cuenta que muchas personas buscan refugio cerca de su puesto para escapar de las acciones violentas de los usuarios, quienes en ocasiones lanzan piedras y trozos de madera.
Comportamiento del grupo
Los consumidores de drogas a menudo actúan en grupos. Según los residentes, ellos pedir dinero o cualquier cosa que pueda intercambiarse por drogas. Cuando se les niega, con frecuencia recurren a amenazas, afirmando que matarán a la persona o, en algunos casos, incluso afirmando que han grabado su rostro y que la localizarán más tarde.
Calle Real Grandeza
Uno de esos grupos se reúne frecuentemente en la acera de un edificio de la Rua Real Grandeza., cerca del cementerio de São João Batista, para consumir crack. Algunos días, Su número puede llegar a alrededor de 30 usuarios. Mientras tanto, en Calle Voluntários da Pátria—Una de las calles más transitadas del barrio—Los consumidores de drogas caminan abiertamente con pipas de crack en la mano, buscando un lugar para consumir la sustancia, incluso a plena luz del día.
Plaza Corumbá
En la Plaza de Corumbá, subiendo al cerro Dona MartaLos grafitis podrían estar relacionados con esta inseguridad. En una pared se puede leer la sigla CV, que representa a la facción Comando Rojo, junto a un mensaje: “Aquí no se fuma crack”. Según la policía, los consumidores compran la droga en la favela. Como el crack es barato, a menudo se intercambia por cables de cobre robados de redes eléctricas y de Internet, o por otros bienes robados.
sentido del peligro
La presencia dispersa de consumidores de drogas en el barrio aumenta la sensación de peligro y complica las gestiones de las autoridades sanitarias y de seguridad. Si bien en ocasiones se forman grandes multitudes, tienden a ser temporales y móviles, evitando permanecer en un mismo lugar durante demasiado tiempo. Según Regina Chiaradia, presidenta de la Asociación de Vecinos de Botafogo (AmaBotafogo), El número de consumidores de crack en las calles no necesariamente ha aumentado, pero los métodos utilizados para dispersarlos han empeorado.
Tasas de crimen
Aunque no existe una correlación directa entre las tasas de delincuencia y la presencia de consumidores de crack, Las estadísticas de criminalidad en Botafogo han empeorado. Al comparar el período de enero a diciembre de 2023 con el mismo período de 2024, las cifras del Instituto de Seguridad Pública (ISP) revelan un aumento significativo de los incidentes. Los robos de teléfonos celulares se duplicaron, pasando de 245 a 490 casos, mientras que los robos a peatones aumentaron casi un 70%, pasando de 446 a 755 casos.
Análisis:
La situación descrita en Botafogo refleja un problema estructural común en los grandes centros urbanos brasileños: la intersección entre la inseguridad pública, el consumo de drogas y la degradación de los espacios urbanos. La presencia de usuarios de crack en las calles del barrio y su impacto en la vida cotidiana de los residentes y los comercios ilustra cómo la falta de políticas efectivas para tratar la adicción a las drogas y brindar apoyo social contribuye a la intensificación de la percepción de inseguridad. Aunque la presencia de estos grupos no esté necesariamente vinculada a un aumento directo de la criminalidad, la sensación de miedo generada por su comportamiento errático y el visible consumo de drogas tiene profundos efectos en la vida cotidiana de la población.
También revela una falla en el enfoque adoptado tanto por el gobierno como por las fuerzas de seguridad, que muchas veces se enfocan en dispersar a los usuarios sin abordar las causas del problema, lo que resulta en desplazamientos cíclicos de estos grupos sin reducir efectivamente el fenómeno. Además, la relación entre los usuarios de drogas y las bandas criminales, como lo indica la presencia de mensajes del Comando Vermelho, revela cómo el narcotráfico no solo alimenta la adicción sino que también regula el comportamiento de estos grupos en el territorio.



