La función número de personas con certificados de registro de armas de fuego aumentó casi siete veces durante el gobierno de Jair Bolsonaro (PL). Los datos son del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, con base en informaciones del Ejército, y consideran registros de actividades de cazadores, tiradores deportivos y recolectores (CAC).
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Dato
En 2018, antes de que Bolsonaro asumiera, el número de personas con registros CAC era de 117,500. Es decir, 56 brasileños de cada 100,000 tenían licencia de armas de fuego. Ahora hay 783,400. Esto significa que, de cada 100,000 personas, 386 tienen autorización. Este número más reciente para 2022 representa un aumento del 37% en comparación con 2021. En la práctica, esto significa que Brasil obtuvo más de 211,000 certificados de registro de armas en un año.
El aumento no fue orgánico
Investigadores del Foro Brasileño de Seguridad Pública señalar que este aumento no fue orgánico, sino artificial y estimulado a través de una serie de incentivos regulatorios.
Algunos incentivos para la compra de armas:
En 2017, aún durante el gobierno de Michel Temer (MDB), se creó la figura del tránsito. La medida permitía a los CAC pasar de los lugares donde se encontraban sus colecciones a clubes de tiro o lugares de caza con arma cargada lista para su uso. Esta medida atrajo a mucha gente, especialmente a la gente que no podía conseguir la posesión de armas para la autodefensa a través de la Policía Federal y que vieron en esta novedad una oportunidad para circular armados por las calles. Ya durante el gobierno de Bolsonaro (PL), en decretos emitidos en 2019, el gobierno modificó la clasificación de calibres para permitir a la población adquirir armas que estaban restringidas al uso de las fuerzas de seguridad y militares. Además, se ha incrementado exponencialmente el límite de armas y municiones que se podrían adquirir.
Consecuencia
La consecuencia, según los investigadores, Fueron 4 años de incremento en el número de CAC, armas en circulación, número de clubes de tiro y armerías, además de la cantidad de municiones en circulación, mientras que la inversión en inspección y control fue inexistente.



