Un hombre de 40 años fue arrestado el martes (19/08) bajo sospecha de amenazar a vendedores de agua de coco que trabajan en la playa Beira-Mar de Fortaleza. Tras intentar monopolizar los servicios de internet de Ceará mediante ataques a proveedores de servicios de internet (ISP), delincuentes aparentemente vinculados al Comando Rojo (CV) buscan ahora controlar la venta de agua de coco y otros productos a lo largo de la Avenida Beira-Mar, principal atractivo turístico de Fortaleza. Testigos informan que vendedores y proveedores legítimos han sido amenazados, lo que genera temor entre quienes dependen de las ventas en la zona. La policía confirmó que está investigando el caso y ha reforzado las patrullas para aumentar la seguridad en la avenida.
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Grupo WhatsApp
Según las autoridades y los vendedores, los delincuentes crearon un grupo de WhatsApp llamado “Grupo das Bebidas” y obligaron a todos los vendedores ambulantes de Beira-Mar a unirse. Las órdenes se emiten a través de esta aplicación y se utilizan amenazas de muerte para garantizar el cumplimiento. Los miembros del grupo exigen que los vendedores compren todos sus productos exclusivamente en un almacén controlado por la facción. Actualmente, el grupo cuenta con 74 participantes, entre vendedores y presuntos miembros de la organización criminal.
Bebidas
El plan va más allá del agua de coco y abarca artículos como cerveza, refrescos, vasos e incluso pajitas. Vendedores ambulantes denuncian que hombres que afirmaban representar al Comando Rojo se les acercaron directamente, diciéndoles que se establecería un depósito central donde se comprarían todas las bebidas. Un delincuente identificado como "PH", descrito como un líder local, les informó que tenían prohibido comprar productos a cualquier otro proveedor. Según las amenazas, el incumplimiento podría acarrear represalias mortales.
Identificación de criminales
Los mensajes enviados por el grupo suelen terminar con un emoji de bandera roja, una clara referencia a la facción con base en Río de Janeiro. Los investigadores también observaron que uno de los participantes utiliza un número de teléfono con el prefijo 21, que corresponde a la ciudad de Río de Janeiro. Este detalle refuerza las sospechas de coordinación directa entre operativos locales en Fortaleza y líderes de la facción con base en Río.
Análisis:
Este caso ilustra cómo los grupos del crimen organizado están diversificando sus fuentes de ingresos y expandiendo su control sobre las economías locales más allá de los mercados ilícitos tradicionales. Al atacar a los vendedores de la Beira-Mar de Fortaleza, el Comando Rojo no solo explota un rentable centro turístico, sino que también se integra en el tejido comercial cotidiano de la ciudad. El uso de un grupo de WhatsApp para coordinar ventas y asegurar el cumplimiento normativo demuestra cómo las organizaciones criminales adaptan la tecnología para consolidar su poder, controlar las cadenas de suministro e intimidar a las personas con relativo anonimato.
Las amenazas contra vendedores y la imposición de un monopolio sobre productos básicos revelan la estrategia del grupo de usar la violencia y la coerción para crear una autoridad paralela. Este enfoque refleja las tácticas empleadas en otras regiones, donde las facciones ejercen influencia sobre negocios legítimos para blanquear dinero, obtener control territorial y debilitar la autoridad estatal.



