El martes 7 de julio, el alcalde interino Eduardo Cavaliere anunció una nueva estrategia para regular la venta ambulante en el litoral de Río de Janeiro. La iniciativa establece directrices para la coordinación entre los organismos municipales de control y consolida las medidas vigentes destinadas a prevenir la ocupación ilegal de espacios públicos y garantizar el cumplimiento de la normativa municipal. El jueves 9 se inició un operativo continuo que abarca todo el litoral desde Leme hasta Leblon, incluyendo Copacabana, Arpoador e Ipanema. Esta iniciativa surge a raíz de varias quejas por desorden en estas zonas, en particular por el uso de altavoces durante la noche.
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La operacion
La operación involucra a 138 agentes de la Secretaría Municipal de Orden Público (SEOP), desplegados las 24 horas en parejas que trabajan turnos de 12 horas. El objetivo es impedir la instalación de carritos de venta ambulante e interrumpir el suministro de mercancías a vendedores callejeros sin licencia. Para apoyar la operación, la alcaldía identificó 69 puntos de acceso al litoral, asignando a cada equipo de vigilancia la responsabilidad de monitorear su área designada. Solo Leme y Copacabana contarán con 30 puntos de control, incluyendo ubicaciones como la Avenida Princesa Isabel, la Rua Miguel Lemos y la Praça do Lido. Ipanema estará cubierta por 21 equipos, Leblon por 15 y Arpoador por tres equipos adicionales. La estrategia se basa en mantener una presencia física continua para desalentar la actividad comercial ilegal, permitiendo ajustes operativos según las características de cada barrio.
Otras operaciones
A principios de este año, tras las grandes concentraciones nocturnas en Arpoador durante los periodos de calor extremo del verano, el Ayuntamiento impuso restricciones que prohíben el acceso público a la Roca de Arpoador entre las 21:00 y las 4:00. Entre las 21:00 y las 23:00, agentes municipales desalojan la zona de los visitantes restantes antes de que entre en vigor el cierre nocturno. En mayo, la ciudad también comenzó a utilizar drones para vigilar el distrito comercial de Saara y la Rua Uruguaiana. Más recientemente, las autoridades anunciaron medidas adicionales para mejorar el orden público en los alrededores de la Escalera de Selarón, en el barrio de Lapa.
Fin del Pacto
Según fuentes de seguridad, el antiguo pacto informal de no agresión entre las dos mayores facciones criminales de Río de Janeiro, el Comando Rojo (CV) y el Tercer Comando Puro (TCP), ha comenzado a desmoronarse en las playas y malecones de la ciudad como consecuencia de los conflictos que se desarrollan en otras zonas. La disputa se ha extendido cada vez más a estas áreas turísticas, provocando enfrentamientos violentos con porras, persecuciones a pie, inspecciones forzadas de teléfonos móviles e incluso la presencia de individuos armados. Las autoridades creen que los grupos compiten no solo por el control de la venta local de drogas, sino también por las ganancias generadas por la venta ambulante informal.
Análisis:
La nueva estrategia de vigilancia refleja un cambio de las inspecciones esporádicas al control territorial continuo en algunos de los espacios públicos más importantes de Río de Janeiro, tanto desde el punto de vista económico como simbólico. Al mantener una presencia permanente en los puntos de acceso clave, en lugar de depender únicamente de operativos periódicos, la ciudad busca reducir las oportunidades para la actividad comercial no autorizada antes de que se consolide. Este modelo preventivo puede mejorar la eficiencia operativa, pero su éxito a largo plazo dependerá de una vigilancia constante y de la coordinación entre los organismos municipales.



