Tras nueve años de deliberaciones, el Tribunal Supremo Federal (TSF) dictaminó el martes 25 de junio despenalizar la posesión de marihuana para uso personal. En la práctica, la decisión del Tribunal implica que el consumo de esta sustancia ya no se considerará delito, sino una infracción administrativa. Los ministros establecieron que la cantidad permitida para los consumidores es de 40 gramos, y esta normativa será válida en todo el país.
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No legalizado
Legalizar significa aprobar leyes que permitan y regulen la conducta. Es decir, crear normas organiza la actividad y establece sus condiciones y restricciones, como las reglas de producción y venta. El Tribunal Supremo no lo hizo, ya que no tiene competencia para aprobar leyes. Si una persona es sorprendida por la policía con marihuana y se la considera consumidora, no puede ser objeto de investigaciones policiales ni de procedimientos legales que busquen imponerle penas alternativas. Aun así, la marihuana sigue siendo una sustancia ilícita, al igual que su consumo.
Usuario versus traficante
El miércoles 26, la STF estableció el parámetro de 40 gramos o seis plantas hembra como criterio para diferenciar a los consumidores de los traficantes de marihuana. El presidente de la STF, el ministro Luís Roberto Barroso, explicó que el límite de 40 gramos es relativo. Es decir, si una persona posee menos de esta cantidad de marihuana, pero, según el agente de policía, realiza prácticas de tráfico, deberá ser procesada penalmente.
Sobrepoblación carcelaria
El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, afirmó que la decisión contribuirá a reducir el hacinamiento en el sistema penitenciario. Para él, esta distinción que la STF establece entre usuario y traficante podría ayudar a garantizar que quienes son meros usuarios no sean arrestados y reciban un trato diferente.
Nueva Ley en la Cámara
Paralelamente al juicio en la STF, se está tramitando en el Congreso una Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que tipifica como delito la posesión de drogas, independientemente de la cantidad. El proyecto fue aprobado por el Senado en abril y la semana pasada recibió también la aprobación de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) de la Cámara de Diputados.
Análisis:
La decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de despenalizar la posesión de marihuana para uso personal representa un hito importante en la política de drogas en Brasil. En lugar de tratar el consumo de marihuana como un delito, la decisión implica que será considerado una infracción administrativa, cambiando el enfoque legal.
Quienes apoyan la legalización afirman que esta medida puede representar un paso importante para reducir el estigma asociado al consumo de marihuana y promover políticas de salud pública más humanas y efectivas. Al distinguir claramente entre consumidores y traficantes, el fallo podría ayudar a dirigir recursos hacia la prevención y el tratamiento del consumo problemático de drogas, en lugar de abrumar al sistema judicial con casos de posesión de pequeñas cantidades.
Para las ONG y asociaciones de derechos humanos, la decisión del STF también podría tener un impacto significativo en el sistema penitenciario brasileño, que sufre de hacinamiento. Esta medida podría ayudar a reducir el número de personas arrestadas por posesión de marihuana, que a menudo son pequeños consumidores que terminan encarcelados junto a delincuentes más peligrosos. Esta distinción entre usuarios y traficantes puede contribuir a una justicia más equitativa y reducir la presión sobre el sistema penitenciario, permitiendo reasignar recursos a la rehabilitación y reintegración de los presos.
Paralelamente, la propuesta de modificación de la Constitución que apunta a tipificar como delito la posesión de drogas independientemente de su cantidad, actualmente en evaluación en el Congreso, presenta un contraste significativo con la decisión del STF. De aprobarse, esta enmienda podría chocar con la decisión que despenalizó la posesión de pequeñas cantidades de marihuana.



