La Secretaría de Estado de Administración Penitenciaria (SEAP) ha desarrollado un proyecto para reforzar la seguridad en el Complejo Penitenciario de Gericinó, en la Zona Oeste de Río de Janeiro, mediante la construcción de un muro perimetral de aproximadamente cuatro kilómetros de longitud. La estructura rodeará las 22 unidades penitenciarias del complejo y estará equipada con detectores de movimiento y otras tecnologías de vigilancia. Esta iniciativa surge tras la identificación por parte de las autoridades de una serie de vulnerabilidades de seguridad que, según la SEAP, han sido explotadas sistemáticamente por grupos del crimen organizado. El complejo alberga a más de 22,000 reclusos, entre ellos algunos de los criminales más peligrosos del país. La preocupación aumentó después de que las autoridades descubrieran un sofisticado plan de fuga vinculado a miembros del Comando Rojo (CV), quienes presuntamente vigilaron a los funcionarios de prisiones durante casi dos meses mientras preparaban una operación para liberar a los reclusos de una de las instalaciones.
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Intento de fuga
Según SEAP, la operación de vigilancia tenía como objetivo recabar información detallada sobre las rutinas de seguridad y facilitar la fuga de cuatro reclusos de la prisión de Nelson Hungria. En la madrugada del 21 de diciembre, el plan comenzó a desarrollarse. Según los informes, los presos cortaron los barrotes de los baños en un intento por salir de la unidad y reunirse con sus cómplices, que se encontraban fuera de los muros de la prisión. El plan fue finalmente descubierto cuando la policía detectó un intento de fuga en la prisión vecina de Lemos Brito. Miembros del grupo criminal arrojaron por error herramientas y equipos para cortar barrotes por encima del muro de la unidad equivocada, creyendo que su objetivo era Nelson Hungria. El error reveló la operación e impidió que se llevara a cabo la fuga.
Debilidades
Un informe interno elaborado por la Subsecretaría de Inteligencia de la SEAP concluyó que el grupo criminal había desarrollado un plan operativo muy detallado. Los investigadores descubrieron que la organización había recopilado información sobre puntos vulnerables dentro del complejo penitenciario, incluyendo la ubicación de torres de vigilancia vigiladas y sin vigilancia.Además, se registraron los horarios y los patrones de movimiento del personal de seguridad en las prisiones de Nelson Hungria y Lemos Brito. Según el informe, los delincuentes utilizaron llamadas telefónicas, mensajes de voz y grabaciones de vídeo para documentar y compartir información sobre las rutinas diarias del personal penitenciario, lo que les permitió obtener una visión completa de la estructura de seguridad antes de intentar la fuga.
Dominio de las favelas cercanas
Durante al menos dos años, SEAP ha advertido sobre los esfuerzos de la CV por expandir su influencia en las comunidades que rodean el complejo penitenciario. Las autoridades creen que el objetivo de la facción es establecer el control territorial alrededor de las instalaciones donde se encuentran encarcelados varios de sus principales líderes, creando así un cinturón de influencia protector en torno al sistema penitenciario. Según informes de inteligencia, la estrategia se centra principalmente en las comunidades de Jardim Bangu, Catiri y Vila Kennedy. Las dos primeras zonas siguen estando en gran medida bajo la influencia de la milicia, pero han sido blanco de repetidas incursiones de miembros de la CV que buscan expandir su presencia. Los investigadores también informan que estas comunidades se han utilizado como bases desde las cuales los delincuentes arrojan drogas, teléfonos celulares y otros artículos prohibidos a las unidades penitenciarias.
Nueva infraestructura de seguridad
Actualmente, el complejo Gericinó no cuenta con un perímetro de seguridad continuo. En cambio, cada una de las 22 unidades penitenciarias dispone de su propio sistema de seguridad. Con el nuevo proyecto, todas las instalaciones estarían rodeadas por un perímetro de seguridad unificado, compuesto por un muro reforzado y una valla de hasta 3.6 metros de altura. La estructura también incluiría alambre de púas, sensores de movimiento y equipos de monitoreo adicionales diseñados para detectar actividades sospechosas en los alrededores del complejo. Según la Secretaria de Administración Penitenciaria, María Rosa Lo Duca Nebel, el proyecto representa una importante inversión en seguridad penitenciaria y tiene como objetivo reducir significativamente las vulnerabilidades que han sido explotadas por grupos del crimen organizado en los últimos años.
Análisis:
Las mejoras de seguridad previstas en el Complejo Penitenciario de Gericinó ilustran cómo los grupos del crimen organizado siguen considerando las prisiones no solo como centros de detención, sino como centros operativos estratégicos. El presunto plan de fuga demuestra un alto grado de planificación, recopilación de inteligencia y coordinación externa, lo que revela que las organizaciones criminales son capaces de monitorear las rutinas penitenciarias e identificar vulnerabilidades durante largos períodos. El hecho de que la operación fracasara debido a un error de ejecución y no a una falta de preparación suscita preocupación sobre el nivel de sofisticación que estos grupos han alcanzado al intentar influir en los acontecimientos dentro y fuera de los muros de la prisión.
La situación también refleja la creciente importancia del control territorial en torno a los complejos penitenciarios. Los informes de inteligencia que sugieren esfuerzos del Comando Rojo por expandir su presencia en comunidades cercanas indican que la organización busca crear una zona de seguridad alrededor de las instalaciones donde se encuentran encarcelados sus líderes clave.



