Un experimento de la Universidad de Stanford, realizado con 470 policías militares de Río de Janeiro que trabajaron en Rocinha entre 2015 y 2016, muestra que en siete de cada diez incidentes la policía desobedeció el protocolo de las cámaras corporales que les obligaba a grabar los hechos. Los investigadores monitorearon 8,500 turnos de servicio del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía (BOPE) durante un año. El estudio concluyó que los agentes mostraron resistencia a la activación de las cámaras, incluso durante la atención de rutina.
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Reducción
A pesar de la resistencia generalizada a registrar los incidentes, la Un estudio muestra que el uso de cámaras condujo a una reducción del 46% en varios tipos de actividades policiales consideradas proactivas, como las búsquedas. Aunque se registraron menos de un tercio de las interacciones entre la policía y la comunidad, los investigadores descubrieron que tener cámaras en sus uniformes disuadía a los agentes de interactuar con los residentes.
Nuevas reglas en São Paulo
El dato va en contra del argumento del gobierno de São Paulo en la decisión de flexibilizar el uso de cámaras corporales en la Policía Militar, al afirmar que no se registrará ningún incidente policial porque existen reglas que exigen el registro de cada evento relevante. El aviso para la contratación de nuevos equipos, publicado la semana pasada, exime de las grabaciones automáticas e ininterrumpidas del turno policial, delegando al agente o al Centro de Operaciones (Copom) la tarea de activar el dispositivo.
Programa Olho Vivo
Las cámaras colocadas en los uniformes del Primer Ministro comenzaron a través del Programa Olho Vivo, establecido durante el gobierno de João Doria, en el 2020. Desde entonces, una serie de investigaciones han señalado resultados positivos tanto en la caída de la letalidad policial como en la protección de los propios policías.
En 2020, policías militares en servicio mataron a 659 personas, tras registrar 716 muertes en el periodo anterior (2019). En 2021, el primer año completo de implementación del programa en algunos batallones, la cifra cayó a 423. En 2022 se alcanzó el número de muertes más bajo de las últimas décadas: 256.
Casos recientes en Río
Imágenes obtenidas por el periódico O Globo muestran tres casos en los que agentes de la policía militar supuestamente intentaron impedir que sus cámaras corporales registraran incidentes con signos de delincuencia cubriendo las lentes del dispositivo o sacándolas de sus chalecos. Estos tres incidentes involucran a agentes de policía sospechosos de atacar a un travesti arrestado, negociar la libertad de un preso y matar a un hombre desarmado. El uso de cámaras corporales en uniformes policiales fue determinado por el Supremo Tribunal Federal (STF) en el ámbito de la llamada “ADPF das favelas”, que trata de medidas para combatir la letalidad policial.
Análisis:
El experimento realizado por la Universidad de Stanford con policías militares en Río de Janeiro puso de relieve su resistencia al uso de cámaras corporales, planteando interrogantes sobre la efectividad y la implementación de este recurso en las operaciones policiales. Aunque el estudio demuestra una reducción significativa en las actividades policiales proactivas, la resistencia de los agentes a registrar sucesos esenciales puede comprometer la transparencia y la rendición de cuentas de las acciones policiales.
Es por ello que los expertos en seguridad pública sostienen que la grabación debe ser automática e ininterrumpida, como se hace actualmente, evitando que el policía elija qué momento grabar. La medida evitaría que los malos profesionales cometan irregularidades durante el horario laboral y también podría convertirse en prueba a favor del propio agente, en caso de conducta correcta.



