Un operativo para capturar a Álvaro Malaquias Santa Rosa, conocido como Peixão, que controla cinco comunidades de la Zona Norte de Río de Janeiro, provocó pánico generalizado el miércoles (12/02). La operación convirtió la Avenida Brasil y la Linha Vermelha, dos de las vías más importantes de la ciudad, en una zona de guerra. Los criminales incendiaron vehículos, pilas de neumáticos y barricadas, utilizándolos como bloqueos para resistir a las fuerzas de seguridad. Además, quemaron barricadas en una pasarela y en la entrada de la estación de trenes Vigário Geral. Cuatro personas resultaron heridas durante el enfrentamiento y un helicóptero de la Policía Militar tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. en un cuartel de la Marina en Penha después de ser alcanzado por dos disparos. A pesar del gran esfuerzo policial, el criminal buscado logró escapar.
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Detalles de la operación
El miércoles (12/02), alrededor de las 1:30, se lanzó un operativo policial de emergencia en el Complexo de Israel, en la Zona Norte de Río de Janeiro, para capturar a Peixão, el criminal más buscado de la ciudad., supuestamente escondido en la favela Parada de Lucas. Dos helicópteros, uno de la Policía Civil y otro de la Policía Militar, fueron desplegados para brindar vigilancia aérea a los equipos de tierra. La Avenida Brasil y Linha Vermelha fueron cerradas temporalmente para proteger a los civiles. Los delincuentes respondieron con intensos disparos, alcanzando ambos helicópteros e impidiendo el avance de las fuerzas de seguridad. Sin apoyo aéreo, los oficiales se vieron obligados a avanzar por la Avenida Brasil, encontrando barricadas, trampas explosivas y una resistencia fuertemente armada por parte de los traficantes que usaban rifles y granadas. El tiroteo entre la policía y los delincuentes dio lugar a una violencia prolongada, poniendo en peligro tanto a las fuerzas del orden como a los civiles de la región.
Barricadas en llamas y autobuses secuestrados
Imágenes revelan múltiples bloqueos en llamas en Cidade Alta, una de las comunidades atacadas. Al menos dos camiones y un automóvil fueron vistos en llamas dentro de la favela. Delincuentes secuestraron un autobús, obligándolo a cruzar el carril lateral de la Avenida Brasil, Cerca de Guadalupe, en dirección a la Zona Oeste. El ambiente de tensión se prolongó hasta la tarde, mientras las fuerzas de seguridad luchaban por recuperar el control de la zona.
Justificación de la operación
Durante una conferencia de prensa, las autoridades de seguridad explicaron que el operativo tuvo como objetivo impedir la participación de la banda de Peixão., que controla cinco favelas que forman el llamado “Complejo de Israel”, de invadir la comunidad de Quitungo, en Brás de Pina, zona controlada por la facción Comando Rojo. A pesar de esta declaración oficial, los oficiales involucrados en el operativo revelaron que el objetivo principal era detener a Peixão, quien tiene un amplio historial criminal de 79 delitos y es buscado desde 2017.
¿Quién es Peixão?
Álvaro Malaquias Santa Rosa, conocido como Peixão, es un narcotraficante de alto rango y fundador del “Complexo de Israel”, una subfacción vinculada al Tercer Comando Puro (TCP). En las comunidades bajo su control, Peixão ha impuesto símbolos bíblicos y frases religiosas, configurando la identidad del Complejo de Israel. Su poder inicialmente abarcaba Vigário Geral y Parada de Lucas, pero luego se expandió a Cidade Alta, Cinco Bocas y Pica-Pau, áreas donde vivían aproximadamente 134,000 personas. En 2023, también tomó el control de las favelas Tinta y Dourados en Cordovil. Fuera de Río de Janeiro, dirige actividades criminales en al menos tres zonas de la Baixada Fluminense: Parque Paulista y Massapê en Duque de Caxias y Buraco do Boi en Nova Iguaçu. A pesar de su creciente influencia, Peixão nunca ha sido arrestado y las fuerzas de seguridad continúan sus esfuerzos para desmantelar su red criminal..
Análisis:
La fallida operación para capturar a Álvaro Malaquias Santa Rosa, conocido como Peixão, pone de relieve los inmensos desafíos que enfrentan las fuerzas de seguridad en Río de Janeiro cuando se enfrentan a las arraigadas organizaciones criminales. El nivel de resistencia mostrado (quema de barricadas, bloqueos de carreteras y ataques directos a helicópteros policiales) revela la capacidad operativa de la facción de Peixão y su habilidad para alterar la movilidad urbana y el orden público a gran escala. El cierre temporal de Avenida Brasil y Linha Vermelha, dos de las principales autopistas de la ciudad, ilustra cómo el crimen organizado puede paralizar la infraestructura de Río, afectando a miles de viajeros y empresas.
La justificación presentada —que la banda de Peixão se preparaba para invadir Quitungo, un bastión del Comando Vermelho— sugiere que la acción policial apuntaba más a contener una escalada de la guerra entre bandas que a desmantelar la jefatura de una red criminal. Esas medidas reactivas ponen de relieve un problema más amplio en las políticas de seguridad pública de Río: la falta de esfuerzos sostenidos y basados en la inteligencia para debilitar las estructuras financieras y logísticas que permiten a los traficantes como Peixão operar con impunidad.
Fuentes: O Globo [1], [2], [3], [4]; Extra [1], [2], [3], [4].



