Estados Unidos decidió el jueves (28/05) clasificar al Comando Rojo (CV) y al Primer Comando Capital (PCC) como organizaciones terroristas. Está previsto que la medida entre en vigor el 5 de junio. La decisión se produce tras la visita del senador Flávio Bolsonaro (PL), precandidato presidencial, al presidente Donald Trump y a altos cargos de la administración estadounidense, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente JD Vance. En los últimos meses, la administración Trump ha revisado sus definiciones de narcoterrorismo y ha intensificado las operaciones en el extranjero, particularmente en América Latina, contra las organizaciones clasificadas dentro de esa categoría.
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Celebración
En una entrevista con periodistas, Flávio Bolsonaro dijo que Marco Rubio se mostró favorable a la designación durante una reunión que duró aproximadamente 30 minutos. Tras el anuncio del gobierno estadounidense, el senador celebró la decisión en las redes sociales, calificándola de "un gran día". Durante su visita a Estados Unidos, se le preguntó a Flávio si la clasificación de las facciones como organizaciones terroristas podría aumentar el riesgo de una intervención estadounidense en territorio brasileño. Rechazó esa posibilidad y afirmó que no consideraba la medida una amenaza militar para Brasil.
Decisión esperada
El anuncio era ampliamente esperado. Un informe publicado por UOL a principios de marzo indicaba que la decisión ya se había tomado internamente dentro del gobierno estadounidense. Según un informe del New York Times, también publicado en marzo, las autoridades estadounidenses estaban considerando dicha designación tras las gestiones de dos hijos del expresidente Jair Bolsonaro, entre ellos Flávio Bolsonaro y el exdiputado federal Eduardo Bolsonaro.
Intentos de impedir la medida
A pesar de la creciente expectación en torno a la decisión, el gobierno del presidente Lula (PT) habría intentado impedir la designación, por temor a que pudiera influir en el proceso electoral brasileño e incrementar la injerencia estadounidense en los asuntos internos. En opinión del gobierno de Lula, la designación podría abrir la puerta a posibles intervenciones estadounidenses en territorio brasileño. Los funcionarios gubernamentales también temen que el tema pueda ser explotado políticamente por los aliados de Bolsonaro durante la campaña electoral. Lula afirmó que el asunto no se trató durante su reunión de más de tres horas con Donald Trump, aproximadamente 20 días antes, aunque sí se presentó una propuesta más amplia de cooperación entre ambos países durante la conversación.
Caso “Dark Horse”
Esta designación llega en un momento particularmente difícil para la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro. El senador se ha enfrentado a una creciente presión política tras las revelaciones de The Intercept Brasil de que solicitó apoyo financiero al exbanquero Daniel Vorcaro para financiar la película "Dark Horse", centrada en la trayectoria política de su padre. La polémica se agudizó tras conocerse que Flávio se reunió personalmente con Vorcaro mientras el empresario ya estaba sujeto a restricciones impuestas por el tribunal y llevaba un dispositivo electrónico de localización en el tobillo.
Qué podría pasar
Según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, las organizaciones pueden ser clasificadas como grupos terroristas cuando cumplen con criterios específicos, como el uso de la violencia y la existencia de una amenaza para los intereses o la seguridad estadounidenses. Antes de la designación formal, las autoridades estadounidenses ya habían descrito tanto al PCC como al CV como un peligro para la estabilidad regional. Una vez clasificadas como organizaciones criminales, cualquier forma de apoyo a estas organizaciones se convierte en delito según la ley estadounidense, y los activos financieros vinculados a ellas pueden ser congelados y monitoreados. Los miembros de estas organizaciones también pueden tener prohibida la entrada a Estados Unidos o ser expulsados si ya se encuentran en el país. Las instituciones financieras estadounidenses están obligadas a bloquear y reportar los fondos relacionados con los grupos designados. Sin embargo, Brasil no adopta la misma definición legal, ya que la legislación brasileña reserva la clasificación de terrorismo para los actos violentos motivados por la xenofobia, la discriminación o los prejuicios destinados a generar terror social generalizado.
Análisis:
La decisión de Estados Unidos de clasificar al PCC y al Comando Rojo como organizaciones terroristas representa un cambio significativo en la percepción internacional de los grupos criminales brasileños. Tradicionalmente, ambas facciones han sido consideradas principalmente redes de delincuencia organizada transnacional centradas en el narcotráfico, el lavado de dinero, el contrabando de armas y el control territorial. Al designarlas como organizaciones terroristas, Washington indica que ya no se las considera únicamente empresas criminales, sino actores capaces de amenazar la estabilidad regional y los intereses de seguridad más amplios.
Si bien la preocupación por la intervención extranjera directa suele tener una fuerte carga política, el debate no es del todo teórico. En los últimos años, Estados Unidos ha utilizado cada vez más las clasificaciones de terrorismo y narcoterrorismo como instrumentos para justificar sanciones más amplias, operaciones internacionales y presión contra actores considerados una amenaza para sus intereses de seguridad. Un ejemplo frecuentemente citado es el caso de Venezuela, donde las autoridades estadounidenses vincularon al Cártel de los Soles con el gobierno de Nicolás Maduro y utilizaron sanciones y designaciones relacionadas con el terrorismo como parte de una estrategia más amplia de presión política y económica contra el gobierno venezolano.



